12/06/2026

Un programa de ejercicio basado en realidad virtual detecta mejoras en la capacidad funcional en menores sometidos a tratamiento oncológico

De izquierda a derecha, Pablo Campo, investigador del Grupo HealthyFit; Eva Poveda, directora científica del IISGS; Ana Concheiro y María Tallón, jefa del Servicio de Peditría del Hospital Público Álvaro Cunqueiro y especialista en Oncología Infantiol del mismo servicio, respectivamente, e investigadoras del Grupo Enfermedades Raras y Medicina Pediátrica..

• El programa fue desarrollado por personal investigador del Grupo HealthyFit del IIS Galicia Sur, la Universidad de Vigo y el Hospital Público Álvaro Cunqueiro de Vigo

• Los resultados preliminares se han presentado esta tarde en una jornada con el título: Superheroes Viurtuales, celebrada en el edificio Redeiras de la UVigo

• El equipo investigador deduce inicialmente: «mejoras relevantes en la capacidad funcional y física» de estos niños y niñas, tanto en materia de movilidad funcional, fuerza muscular o aumento de la resistencia física

• Eva Poveda, directora científica del IISGS, ha subrayado el trabajo desarrollado por el equipo investigador y destacó «la sinergia generada entre dos grupos de investigación del Galicia Sur que trabajaron de forma coordinada en la búsqueda de una herramienta útil que había ofrecido una solución a un reto concreto en salud»

Vigo, 11 de junio de 2026. Once niñas, niños y adolescentes sometidos a tratamiento oncológico participaron a lo largo de dos años en un programa de ejercicio terapéutico que se mejorará su forma física, basado en el uso de videojuegos a través de unos lentes de realidad virtual. El proyecto fue promovido por personal investigador del Instituto de Investigación Galicia Sur (IISGS), el Servicio de Pediatría del Hospital Público Álvaro Cunqueiro de Vigo y la Universidad de Vigo, presentándose los primeros resultados de esta línea de trabajo en la jornada Superheroes Virtuales, que en la tarde de este jueves se desarrolló en Vigo, en el edificio Redeiras de la Universidad.

Así, el investigador del grupo HealthyFit del IIS Galicia Sur y profesor de la Facultad de Fisioterapia de la UVigo, Pablo Campo, y la investigadora del Grupo de Enfermedades Raras y Medicina Pediátrica y pediatra del área de Oncología Infantil del Servicio de Pediatría del Hospital Público Álvaro Cunqueiro, María Tallón, presentaron los resultados preliminares de las evaluaciones realizadas a los niños y niñas que completaron un programa llevado a cabo en sus propios domicilios; antes, durante o después de someterse a un tratamiento oncológico.

Este programa de rehabilitación, de ocho semanas de duración -y basado en el uso de exergames (juegos de realidad virtual que implican una componente física)-, implicó «mejoras relevantes en la capacidad funcional y física» de estos niños y niñas, según destaca el equipo investigador.

El acto fue introducido por la directora científica del IISGS, Eva Poveda, y contó con la presencia de la investigadora responsable del Grupo de Enfermedades Raras y Medicina Pediátrica del IISGS y jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Público Álvaro Cunqueiro, la doctora Ana Concheiro.

En esta presentación, Eva Poveda subrayó el trabajo desarrollado por el equipo investigador y destacó «la sinergia generada entre dos grupos de investigación del Galicia Sur que trabajaron de forma coordinada en la búsqueda de una herramienta útil que había ofrecido una solución a un reto concreto en salud, es la muestra más patente de uno de los objetivos esenciales que rige nuestra labor investigador».

Intervención domiciliaria

Como explicó Pablo Campo en esta jornada, esta iniciativa «nació de un estudio de caso en el año 2023», en el que constataron que sería «factible articular un programa de fisioterapia basado en ejercicio terapéutico» que, valiéndose de unos lentes de realidad virtual, los pacientes pediátricos oncológicos pudieran llevar a cabo en el propio domicilio.

Esta experiencia llevó al diseño de una intervención de ocho semanas, en el que las y los menores, de entre 6 y 14 años, realizaban entre tres y seis sesiones semanales de ejercicio físico con unos videojuegos previamente seleccionados, siguiendo «unas pautas muy específicas», en los tiempos de juego previamente determinados.

«Articulamos un programa muy progresivo -señala Campo-, de tal forma que en las primeras semanas, que coinciden muchas veces con el período en el que tienen una mayor afectación del tratamiento quimioterápico, los niños y niñas debían realizar cinco minutos al día de ejercicios de una manera suave». Posteriormente, iban aumentando la intensidad de la actividad, de tal manera que, en las últimas semanas, trabajan ya la capacidad aeróbica, la potencia y la fuerza a un ritmo bastante alto. En todos los casos, se trataba de sesiones con una pauta cerrada, de entre cinco y ocho minutos, que debían realizar una única vez al día, un mínimo de tres y un máximo de seis veces a la semana». Esto lleva al equipo investigador a poner de relieve: «La implicación de madres y padres, que son muy importantes para poder ir viendo cuáles son las sensaciones de los niños y niñas y, sobre todo, ir marcando la progresión».

Al mismo tiempo, el hecho de facilitarles equipos portátiles permitía que las y los menores pudieran realizar las sesiones diarias de ejercicio en el momento del día en que estuvieran «menos afectados por el malestar y la fatiga que generan este tipo de tratamientos» o incluso en períodos de ingreso hospitalario.

Mejoras significativas

Una serie de pruebas, realizadas antes y después de la intervención, han permitido constatar «mejoras relevantes en la capacidad funcional y física» de estos niños y niñas, tanto en materia de movilidad funcional, fuerza muscular o aumento de la resistencia física, como en la «recuperación y mantenimiento de la capacidad cognitivo-motora».

En ese sentido, estas evaluaciones han mostrado «mejoras generalizadas en movilidad y fuerza en los miembros inferiores de las y los participantes, que han experimentado una reducción significativa en los tiempos de ejecución de pruebas como el test Timed Up and Go (examen físico muy rápido y sencillo utilizado en medicina, geriatría y fisioterapia para evaluar el equilibrio, la movilidad y el riesgo de caídas)».

De la misma forma, otras pruebas han mostrado un incremento de la fuerza funcional en los miembros inferiores, constatando una «recuperación de la autonomía funcional», al tiempo que este programa tuvo un impacto positivo en los parámetros relativos a la fuerza en los brazos, capacidad física y resistencia aeróbica. Asimismo, las y los participantes han reflejado de forma general mejoras en su capacidad cardiorrespiratoria y, en varios de los casos, se han registrado mejoras también en las pruebas dirigidas a evaluar su tiempo de reacción.

En su conjunto, señala Campo, estos resultados «apuntan a una recuperación global de la condición física, frecuentemente afectada tras los procesos oncológicos», de tal forma que esta iniciativa se muestra como una intervención que contribuye a la recuperación física de las y los pacientes pediátricos y a la mejora de su autonomía, teniendo en cuenta que los tratamientos oncológicos pueden provocar atrofia muscular, alteraciones de la marcha o pérdida de fuerza y equilibrio.

Los resultados de estos análisis, pendientes de publicación en una revista científica, se insertan a su vez en la investigación que la doctora pediatra María Tallón desarrolla para su tese de doctorado en la Universidad de Vigo, en la que incorpora también una evaluación de «aspectos psicoemocionales».

En una jornada que se completó con la proyección de un vídeo que abordaba su evolución, Campo se encargó de incidir en las mejoras alcanzadas en los diferentes test por los niños y niñas presentes en un acto que buscaba poner en valor «su implicación y capacidad de afrontamiento» y reconocer, tanto a los y a las menores y sus familias, como a las entidades que contribuyeron a hacer posible esta iniciativa: la Asociación Española Contra el Cáncer(AECC), la Fundación García Chillón, la asociación Bicos de Papel, la empresa BorgWarner y el banco Mediolanum.