02/07/2026

El grupo IS24 FisioIsaúde analiza de los efectos del ejercicio con restricción del flujo sanguíneo en personas con párkinson

Voluntarios participando en los ejercicios que propone el grupo IS24FisioIsaúde.

· El estudio piloto, que comienza esta semana, busca conocer los posibles beneficios de un programa de ejercicio de fuerza en el que se emplea un torniquete neumático que restringe parcialmente el flujo sanguíneo de una extremidad en pacientes de párkinson
· Esta línea de investigación se desarrolla en colaboración de la asociación Apropark

Pontevedra, 2 de julio de 2026.- Conocer los posibles beneficios de un programa de ejercicio de fuerza en el que se emplea un torniquete neumático que restringe parcialmente el flujo sanguíneo de una extremidad en pacientes de párkinson: este es el objetivo de la investigación que el Grupo de investigación IS24 FisioIsaúde, de la Facultad de Fisioterapia de la UVigo y del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, desarrolla con la colaboración de la Asociación de Párkinson de la Provincia de Pontevedra (Apropark) y que ha echado a andar en estas semanas con un primer estudio piloto.

Como explica Irimia Mollinedo, investigadora responsable del Grupo de investigación IS24 FisioIsaúde, se trata de un programa de actividad física dirigido a «mejorar la hipertrofia y la fuerza» implicaría un trabajo con «altas cargas», que no serían precisas si los mismos ejercicios se llevaran a cabo con dispositivos que restringen parcialmente el flujo sanguíneo. «Esto, lo que permite es generar menos estrés mecánico y proteger más las articulaciones», destaca la investigadora, que explica que si bien diferentes estudios han analizado los efectos de programas de ejercicio con restricción del flujo sanguíneo, hasta ahora ha sido algo escasamente estudiado con pacientes de enfermedades neurodegenerativas como el párkinson.

«En poblaciones, ya se está demostrado que este método permite trabajar con bajas cargas, obteniendo adaptaciones fisiológicas como se estuvimos trabajando con altas cargas», apunta Mollinedo. En ese sentido, el objetivo de esta línea de investigación es conocer en que medida esta técnica podría ser «una herramienta potencialmente beneficiosa y segura para pacientes con enfermedad de párkinson», dada la ausencia de «protocolos específicos para esta población», señala el equipo investigador, del que forman parte también las docentes Iris Machado y Esther Monge.

El objetivo es en ese sentido conocer si facilitaría la realización de programas de ejercicio terapéutico con personas afectadas por una enfermedad que tiene entre sus síntomas motores más frecuentes la bradicinesia –lentitud a la hora de iniciar movimientos voluntarios-, la rigidez muscular, los temblores o las alteraciones posturales y de la marcha. «Estas alteraciones provocan una discapacidad progresiva, aumentando la dificultad de las y los pacientes para realizar las actividades de la vida diaria», señalan desde el grupo de investigación, lo que lleva a incidir en el papel «fundamental» del ejercicio terapéutico frente a los «déficits motores y funcionales» generados por esta enfermedad.

Primera experiencia piloto

Con la participación de una decena de miembros de la asociación Apropark, esta línea de investigación se abrió con una primera «experiencia piloto», apunta Mollinedo, que se inserta en el trabajo de fin de master de Bruno Lemiña. En este marco, el proyecto arrancó con un único grupo piloto, que permitirá en primer término «conocer las experiencias y sensaciones» de las y los participantes respecto de una línea «dentro de la que vamos a hacer varios estudios». Al mismo tiempo, el trabajo de Lemiña podría permitir también una primera evaluación, tanto de la viabilidad y adherencia de este programa, como del grado de esfuerzo percibido y de sus efectos en sintomatología del párkinson como la bradiciniesia, en las presiones plantares estáticas y dinámicas o en parámetros estabilométricos.

Partiendo de esta experiencia, el grupo IS24 FisioIsaúde buscará ampliar la muestra para comparar la efectividad de un programa de ejercicio en el que se aplica un «grado de oclusión máxima» del flujo sanguíneo del 80%, frente a otro en el que este se ubica en el 50%. Esta comparación, como señala el equipo investigador, de que el primer porcentaje es la empleada en mayor medida y que ha mostrado mayor grado de eficacia, «pero a su vez, también es la que hace aumentar en mayor medida la fatiga y el nivel de esfuerzo percibido». El objetivo en este punto, apunta Mollinedo, es conocer el grado de efectividad en esta población de una oclusión del 50%, «que es mucho más cómoda para los pacientes». Con este propósito, se llevará a cabo un programa de doce semanas, en las que dos grupos realizarán estos ejercicios con estos diferentes grados de oclusión, mientras que un tercer grupo llevará a cabo el mismo programa terapéutico sin restricción del flujo sanguíneo.

Evaluación de sus efectos en mujeres mayores

Esta línea de trabajo se ve complementada a su vez por otro estudio clínico que se lleva a cabo también en estos meses, insertado en este caso en el trabajo final de Xurxo Villar en el Máster en Ejercicio Terapéutico en Fisioterapia. En este caso, se centra en analizar los efectos de la terapia de restricción del flujo sanguíneo en mujeres mayores de 65 años y en él participan 15 estudiantes del Programa Universitario para Mayores (PUM), que llevan a cabo un programa de ejercicio terapéutico de ocho semanas con dos sesiones semanales. En este caso, el objetivo es comparar los efectos sobre la fuerza muscular de mujeres mayores de un protocolo de ejercicio con restricción del flujo sanguíneo, con un grado de oclusión del 80%, frente a su realización sin restricciones y de forma domiciliaria.